Por qué cocinar en casa

Hace años en España había la cultura de hacer todas las comidas, todos los días en casa. Y en ocasiones especiales, se iba a comer a casa de algún familiar (que había cocinado la comida en casa también) los días de fiesta o de celebración.

Pero actualmente, el tipo de vida que llevamos y el trabajo que tenemos nos impiden realizar todas las comidas en casa y prepararlas nosotros mismos.
Esto nos ha llevado a recurrir a la comida rápida, o a pedirla a domicilio. Menos del 60% de las comidas se realizan en casa y menos de 1 tercio de las familias españolas comen juntas más de 3 veces por semana.

Este hecho, junto con la epidemia de la obesidad, hace patente la necesidad de hacer un cambio radical en la cultura de la comida española.
Un retorno a la cultura de preparar la comida casera puede producir resultados beneficiosos para nuestra salud y también para nuestra relación con las demás partes que componen la familia.

¿Qué beneficios son esos?

Las alergias e intolerancias alimentarias.
Cocinar nosotros mismos los alimentos nos da la tranquilidad de saber que es realmente lo que estamos comiendo. Nosotros somos los que tenemos el control sobre el tipo y la calidad de los ingredientes de nuestras comidas, y de el grado de limpieza que hay en la preparación.

Razones para cocinar en casa

Cocinar en casa nos permite adaptarnos fácilmente a los invitados que tienen algún tipo de alergia alimentaria, algunos de los cuales, como la alergia a los cacahuetes o al marisco, pueden conducir a situaciones de emergencia que amenazan la vida.

El gluten, una proteína presente en el trigo, el centeno, la cebada y otros cereales, es difícil de digerir para muchas personas y causa una respuesta autoinmune grave en los celiacos.

La conciencia de la intolerancia al gluten ha mejorado en los últimos años. Sin embargo, como el trigo es un ingrediente muy cómun en la dieta occidental, puede ser un reto encontrar restaurantes dispuestos o capaces de adaptarse a este requisito dietético.

Nutrición y obesidad

En los restaurantes, y sobre todo en los precocinados que compramos, los platos tienen mucha grasa, sal y azúcar, que, aunque está bien como una comida muy ocasional o para una ocasión especial, no son nada saludables en una dieta diaria.

El preparar la mayor parte de nuestras comidas en casa nos ayuda a entrenar el paladar hacia una dieta más sana y saludable para nuestro organismo.
Introducir platos más sanos en el hogar, puede ayudarnos a bajar de peso, a reducir el colesterol, el azúcar y la tensión arterial. Se puede cambiar el rumbo de esta epidemia de obesidad que afronta nuestro país.

Además, aunque en un primer momento no las tengamos, nuestras habilidades culinarias mejorarán considerablemente a medida que aprendemos maneras de cocinar con ingredientes distintos, sabrosos y saludables.

La seguridad alimentaria

Se oye hablar constantemente de enfermedades causadas por bacterias presentes o alimentos muy poco cocinados o crudos, y en ocasiones se llevan alguna vida por delante.

Por eso es importante realizar nosotros mismos las comidas, para asegurarnos de que los alimentos que compramos no están contaminados, para asegurarnos de que la manipulación y la preparación es adecuada, y de que las técnicas de cocinado son las precisas. Cocinar nos puede ahorrar muchas enfermedades.

La familia y la hora de comer

Los niños se benefician enormemente del ritual de comer juntos. Las comidas en familia ofrecen oportunidades para compartir las acciones del día y crean una atmósfera de confianza para contar nuestros problemas y alegrías.
Cuando cocinamos en casa podemos hacer partícipes a nuestros hijos de su preparación. Esa es la mejor manera de enseñarles hábitos alimenticios saludables.

Está comprobado que los niños que crecen en hogares donde se cocina en casa y se hacen las comidas todos juntos, tienen un mejor desempeño académico y muestran menos tendencia a iniciar conductas de riesgo como fumar, beber en exceso o tomar drogas.