6 claves para una compra sana y barata

Para sacar el máximo rendimiento a tu dinero, lo primero que debes saber es que una dieta sana y equilibrada puede ser muy económica. En este sentido, hay que tener en cuenta qué los alimentos más nutritivos y más baratos son aquellos que no han estado muy elaborados o procesados.

portada

A la hora de ahorrar en la comida, por tanto, la compra desempeña un papel muy importante, porque es el momento en el que escogemos los alimentos que vamos a comer posteriormente, y es cuando podemos elegir si queremos consumir más manzanas que galletas o más embutidos que pescado.

De la decisión que tomemos, dependerá que nuestra economía y nuestra figura se pongan en peligro o estén a salvo de cualquier exceso. Así, a la hora de comprar, es importante saber separar los alimentos que son realmente necesarios de los que tomamos por placer, pero de los que podríamos prescindir.

Una buena manera de conjugar economía y dieta es poniendo un poco de orden a la semana, planificando los menús y las compras en función del dinero de que dispongas. De esta manera, tendrás una idea de cuánto puedes gastar en comida a la semana para llegar sin agobios a fin de mes.

También te ayudará informarte de los precios que hay en el mercado para ver cuál es tu mejor opción y aprovechar las ofertas que te puedan ayudar en tu objetivo. Otras buenas ideas son aprender a conservar bien los alimentos, para que no se estropeen, y mantener una higiene general en la cocina, para no tener que tirar los alimentos.

Haz una lista de lo que necesitas

De este modo, no olvidarás las cosas importantes ni comprarás productos de más. Debes tener en cuenta, además, la caducidad de los alimentos. Así, los menos perecederos pueden durar mucho, por ejemplo: pasta, arroz, legumbres, conserva, etc.

Pero con los alimentos más perecederos siempre hay que mirar la fecha de consumo preferente de los envases para comprarlos lo más frescos posible.

Por otro lado, es conveniente planificar cuántas veces a la semana hay que ir a comprar este tipo de alimentos, porque si los compras en grandes cantidades es posible que se estropeen antes de usarlos y, por tanto, perderás dinero.

Busca y compara

Cada supermercado tiene una gran variedad de marcas y de precios para cada producto y también existen diferencias entre los diferentes mercados. Una buena manera de ahorrar es comparar precios y cantidades de un mismo producto.

Si haces la media de precios, verás en qué establecimiento es más alta o más baja y podrás escoger el que mejor se adapta a tu bolsillo. También puedes plantearte diversificar la compra en función del precio más acorde con tu presupuesto.

Mejor si cocinas tú

La comida preparada encarece la cesta de la compra. Siempre sale mejor de precio comprar los ingredientes por separado y cocinarlos en casa.

No es sólo una opción más económica, sino también más saludable. Además, cocinar en casa te ayudará a mejorar la figura, ya que la comida preparada suele contener más grasas de las necesarias y elevadas cantidades de sal.

Evita los alimentos innecesarios

Fritos, galletas, pasteles, dulces, chocolatinas, bollería industrial... Todos estos productos no son necesarios y tampoco te ayuda a preservar la salud ni la línea. Por ello, a la hora de ahorrar, son los productos que se deberían restringir (no los alimentos nutritivos).

Olvídate de las marcas

Cada supermercado tiene una serie de productos con su propia marca que han sido elaborados por empresas de prestigio que destina una parte de su producción a fabricar para supermercados. Estos productos tienen la misma calidad que los de las marcas conocidas, pero son mucho más económicos. Por tanto, a la hora de ahorrar, no dudes en elegirlos.

Crea tu propio almacén

Tener un pequeño almacén es muy útil, porque generalmente estos se abastecen con alimentos baratos, que tardan mucho tiempo en caducar y son muy nutritivos. Si decides tener el tuyo, recuerda que debe estar siempre en las mejores condiciones, es decir, debe preservar los alimentos de la luz y ser un sitio fresco, seco y bien ventilado.

En el almacén no pueden faltar las legumbres, arroz integral, pasta, frutos secos y aceite de oliva. En cambio, las frutas, verduras y las hortalizas frescas tienen una temporalidad distinta.

Las fresas, por ejemplo, dura pocos días, mientras que las patatas pueden durar mucho. Por eso, debes valorar cuál es el mejor almacenaje para cada alimento, teniendo en cuenta que en la nevera deben tener un espacio propio y separado de los demás productos.

Alimentos nutritivos con precios bajos

Conservas

Actualmente, se elaboran conservas de gran calidad, ya sean de vegetales, legumbres, pescados, etc. Y existe una amplia gama de estos productos.

El problema de las conservas es que, generalmente, se preparan con bastante sal, aceite, colorantes, saborizantes, aditivos y conservantes. Y en función de esa elaboración, son alimentos más o menos saludables.

Los más recomendables son los que están conservados al natural (en agua) o en aceite de oliva o girasol, y sin sal añadida o con bajas dosis de sal.

Los menos aconsejables son aquellos conservados en salsas elaboradas con aceites de baja calidad, colorantes saborizantes y con altas dosis de sal.

Aunque no deben ser productos de consumo habitual, en el caso de los vegetales y del pescado, es mejor usar conservas que abandonar estos productos por el hecho de que sean caros o de que no tengamos tiempo para cocinarlos, porque son alimentos muy nutritivos de los que no deberíamos prescindir.

Congelados

En el caso del pescado y las verduras, los congelados pueden ser una alternativa mucho más asequible que el mismo producto fresco y con la ventaja de que se pueden conservar durante más tiempo.

Debes tener en cuenta que estos productos no deben perder la cadena de frío, de modo que se deben ir a comprar con una bolsa isotermica y, al llegar a casa, se deben poner inmediatamente en el congelador.

Las propiedades nutritivas no se eliminan mediante el congelado, así que se puede disfrutar perfectamente de estos productos congelados si no nos podemos permitir los frescos. Lo único con lo que habría que tener cuidado es con el descongelado.

Productos de temporada

Cada estación del año tiene alimentos propios de esa temporada. Estos productos suelen ser de mayor calidad, porque han estado en la planta o en el árbol durante más tiempo y han llegado al punto de maduración óptimo antes de ser recolectados.

Por esta razón son también más económicos que los importados o los de fuera de temporada, ya que estos han necesitado un largo transporte, grandes cámaras refrigerantes para terminar la maduración o ambas cosas.

Alternativas a la carne de vacuno o cordero

La carne puede resultar bastante cara si es de calidad, pero no es la opción más saludable por su alto contenido en grasas saturadas y colesterol. Por eso, es recomendable reducir el consumo de carnes rojas y optar por otras alternativas.

Recomendaciones